Cuando el problema no está en una persona, sino en lo que ocurre entre nosotros
Terapia de Familia y Mediación
La familia es uno de nuestros principales lugares de pertenencia. También es el escenario donde, a veces, aparecen los conflictos más intensos: dificultades de comunicación, distanciamiento, discusiones que se repiten, cambios vitales, problemas con los hijos o heridas que llevan demasiado tiempo sin poder hablarse.
En Conalma entendemos la familia como un sistema vivo, en el que lo que le ocurre a uno de sus miembros afecta inevitablemente a los demás. Por eso, muchas veces no se trata de buscar culpables ni de decidir quién tiene razón, sino de comprender qué está sucediendo en la relación y qué necesita cambiar para que la familia pueda volver a encontrarse.
Terapia de familia desde el respeto, el cuidado y la escucha
¿Cuándo puede ayudarnos la terapia familiar?
Acompañamos a familias que atraviesan situaciones como:
- Conflictos entre padres, madres e hijos/as.
- Dificultades durante la infancia o la adolescencia.
- Problemas de comunicación y convivencia.
- Separaciones, divorcios o reorganizaciones familiares.
- Familias reconstituidas y nuevas formas de convivencia.
- Crisis relacionadas con pérdidas, enfermedad o cambios importantes.
- Conflictos entre hermanos u otros miembros de la familia.
- Situaciones que se repiten y que la familia siente que ya no sabe cómo resolver.
ACOMPAÑAMIENTO EN EL CONFLICTO
Mediación: recuperar el diálogo para poder avanzar
Hay momentos en los que el vínculo se ha deteriorado tanto que resulta difícil hablar sin entrar de nuevo en el conflicto.
La mediación ofrece un espacio neutral y acompañado en el que cada persona pueda expresar lo que necesita, escuchar al otro y buscar acuerdos posibles.
No se trata de imponer soluciones desde fuera, sino de ayudar a que las personas implicadas puedan construirlas juntas, especialmente cuando es necesario seguir relacionándose y cuidando un vínculo común.
Nuestra manera de acompañar
Trabajamos desde una mirada humanista, Gestalt y sistémica, atendiendo tanto a cada persona como a la dinámica que se crea entre los miembros de la familia.
Observamos lo que se dice, pero también lo que cuesta decir; los lugares que cada uno ocupa, las necesidades que quedan ocultas detrás del conflicto y los patrones relacionales que se han ido construyendo con el tiempo.
Porque muchas veces detrás de una discusión hay algo que no está pudiendo ser escuchado.
Nuestro trabajo consiste en crear un espacio suficientemente seguro para poder mirarlo juntos, comprenderlo y comenzar a relacionarnos de otra manera.
A veces, el primer cambio en una familia comienza simplemente cuando conseguimos volver a escucharnos.
¿Sentís que vuestra familia está atrapada en una situación que no sabéis cómo resolver?
Podemos ayudaros a dar el primer paso