Psicóloga clínica | Psicoterapeuta Gestalt
Acerca de mi recorrido
Soy Natalia Mejías Bielsa, psicóloga clínica y psicoterapeuta. Mi camino comenzó en el ámbito de la psicooncología, donde aprendí a estar cerca del dolor, del miedo, de la incertidumbre… y también de la fuerza vital que emerge en los momentos más difíciles.
Desde ese lugar sentí la necesidad de seguir ampliando mi mirada, buscando formas de acompañar que fuesen más integradoras y humanas. La Terapia Gestalt me encontró en ese momento. Me formé con Ada López, en un proceso profundamente vivencial que me llevó a mirar hacia dentro, reconocer mi historia y descubrir una manera de acompañar más conectada con el cuerpo, la emoción y la autenticidad.
Más adelante me especialicé en el trabajo con niños y adolescentes, incorporando el juego, el arte, el dibujo, el humor… lenguajes con los que también se puede sanar. Con el tiempo, fui dirigiendo mi trabajo hacia el acompañamiento de personas adultas, donde hoy centro mi labor.
Desde hace años formo parte del equipo del Centro Conalma, en Talavera, gracias a la confianza y generosidad de Manuel Mena, que me abrió las puertas de este proyecto con alma. Aquí acompaño a personas en momentos de crisis, duelo, replanteamientos vitales o en esa búsqueda profunda de volver a sí mismas.
Concibo la terapia como un espacio de presencia, de escucha, de pausa. Un lugar donde poder decir, sentir, habitar lo que somos sin prisa y sin juicio. Creo que en el proceso terapéutico hay algo de juego, algo de valentía, y mucho de volver a casa.
Sigo formándome en distintas corrientes que enriquecen mi práctica: terapia sistémica, trabajo con el trauma, duelo, y herramientas para favorecer la accesibilidad, como la lengua de signos para personas sordas.
Mi mirada está también muy vinculada a la espiritualidad y a la naturaleza, que me enseñan sobre el cuidado, el silencio, los ritmos, y lo invisible que también nos sostiene. Los animales son parte importante de mi vida y de mi sensibilidad; su presencia me recuerda la ternura, la empatía y la escucha sin palabras.
Me gusta pensar que acompañar es estar, sin empujar ni dirigir, sosteniendo lo que aparece y confiando en el proceso de quien tengo delante. Cada historia es única y merece ser escuchada con todo el corazón.