Cada niño tiene su propio ritmo, su propia historia y su propia manera de sentir.
Acerca de mi recorrido
Soy Laura Barrientos, Psicóloga General Sanitaria, especialista en infancia y adolescencia, y desde hace más de 12 años acompaño a niños, adolescentes y familias en diferentes momentos de su desarrollo.
A lo largo de estos años he aprendido que cada persona necesita ser mirada más allá de aquello que le ocurre. No hay dos historias iguales, ni dos maneras iguales de sentir, crecer o afrontar las dificultades. Por eso, para mí, acompañar significa escuchar, comprender la historia de cada persona y descubrir también sus fortalezas y recursos.
Mi formación incluye un Máster en Psicología Infanto-Juvenil y un Máster en Neuropsicología, además de formación especializada en Atención Temprana y Terapia Humanista-Gestalt. Todo ello me permite integrar diferentes perspectivas y comprender cada proceso de una manera amplia e individualizada, porque comprender lo que le ocurre a alguien también implica comprender cómo lo está viviendo.
Entiendo la terapia como un espacio de encuentro, escucha y acompañamiento. Un lugar donde poder sentirse seguro, comprendido y aceptado tal y como uno es. Un espacio para expresar lo que sentimos, poner palabras a aquello que nos cuesta, conocernos mejor y descubrir nuestros propios recursos.
También creo que acompañar durante la infancia y la adolescencia es, muchas veces, acompañar a toda una familia. Por eso considero fundamental construir un vínculo basado en la cercanía, la confianza y el respeto, trabajando juntos para comprender qué está ocurriendo y encontrar nuevas formas de afrontar las dificultades.
Mi manera de trabajar parte de una psicología humana, cercana e individualizada, que respeta los tiempos y la singularidad de cada proceso. Porque para mí la terapia no consiste únicamente en cambiar aquello que preocupa, sino también en comprender, dar sentido, fortalecer y crecer.
Detrás de una dificultad siempre hay una persona que necesita ser comprendida. Y cuando alguien se siente verdaderamente escuchado y comprendido, puede empezar a mirarse de otra manera, descubrir sus propios recursos y abrirse a nuevas posibilidades.
Un espacio para sentirse comprendido, crecer y descubrir nuevas posibilidades.